Bueno amigos, hace ya algún tiempo que no escribo aqui nada, de modo que paso a relatar lo que me pasa por la cabeza. Esto es, ni más ni menos, una divagación, fruto de mi estado de ánimo y una mezcla de las cosas que me pasan por la cabeza. En el momento de escribir estas lineas no se hacia dónde va a derivar este texto, que es lo que voy a contar, ni siquiera por qué motivo lo estoy escribiendo. Si se sienten con ánimo de averiguarlo les invito a continuar leyendo.
Se acaba el año, lo cual en cierto modo es bueno, en cierto modo es malo, y en cierto modo es deprimente. Vayamos por partes.
-Lo bueno es que con el fin de año vienen las vacaciones, la visita a mi casa, ver a mis amigos, en poco tiempo, pocas semanas, se acabará mi estancia en el pueblo del infierno. La dimisión fué entregada y aceptada y el 31 de enero, contra viento y marea, se acabó el trabajo en el hospital (que me encanta) de este pueblo de mierda (cuyo aburrimiento me corroe dia tras dia).
-Lo malo es que pese a todo, la idea de volver a españa no es factible (bendita crisis), de modo que hay que seguir buscando trabajo por las galias, cambiar de trabajo, de ciudad y de ambiente (aunque sea para mejor) es un proceso arduo y duro. Ahora a enviar curriculums, hacer entrevistas y tomar decisiones...
-Lo deprimente es que me veo: Estoy solo, amargado, con la unica compañia de mi ordenador, a veces veo fotos del tuenti, de mis amigos, fotografias nuevas, de cosas que me he perdido, o fotografías antiguas, que te recuerdan siempre tiempos mejores. Dentro de pocos dias cumpliré 29 años. Veo amigos de mi generación o incluso más jóvenes, casados, con niños y por fin con un rumbo en su vida. No envidio el matrimonio (bueno, solo al que se ha casado con beyoncé) ni a los niños, envidio ese propósito en la vida, ese camino marcado, esa meta. No tengo nada de eso, ni visos de tenerlo en un lapso breve de tiempo. Quiero creer que cuando llegue mi momento lo sabré, pero... ser un escéptico a veces tiene consecuencias. Ni tu mismo te crees las cosas que te dices a ti mismo para consolarte.
Pero como dijo Confucio en su libro "Obras Completas" a andar se aprende andando, y a capar cortando huevos, de modo que solo queda usar la tecnica del cabestro llamada "palante y a cascoporro"
Después hay otra historia que contar:
-Érase una vez un matrimonio, no especialmente feliz, ni especialmente dichoso, que por avatares del destino ser rompió. Dejando a 3 niños. Cada uno de los progenitores siguió su camino. El padre se mudó a una ciudad cercana para estar cerca de sus hijos y la madre se quedó con los niños y el usufructo de la casa durante unos meses, hasta que estaba estipulado que se vendiera.
El padre pasaba, con la mudanza, la hipoteca del piso y demás, un gran apuro económico y un día por teléfono comentó "Pepi, estoy muy justo de dinero este mes, ¿puedo darte el dinero de la manutención de los niños el mes que viene?" La respuesta fue fulminante "Si te retrasas en el pago un solo día te pongo un pleito que te rilas". De modo que el padre tuvo que estirar el dinero de formas increibles para conseguir cuadrar las cuentas. Unos meses después cuando la casa conyugal debía estar vacía para su venta y cada uno de los ex-conyuges instalado en su respectiva vivienda el padre llamó por teléfono a la casa "Pepi, hace ya dos meses que tendrías que haber dejado la casa" la respuesta de la madre no se hizo esperar "Pues denunciame". Sin otra alternativa viable, pues ni siquiera era posible el diálogo, eso hizo.
Dos semanas después en el piso del padre sonó el teléfono, una llorosa y humilde Pepi que había recibido una orden del juzgado de desalojar la casa, explicaba y pedía que le prolongara la permanencia en el piso porque había habido retrasos en las obras de la que iba a ser su nueva casa. Juan, el padre, asi lo hizo, y la dejó permanecer en la casa hasta que le dieron las llaves de su piso.-
Continuaré esta historia en otros episodios. Gracias por su tiempo
Midian
Hace 12 años
